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enero 01, 2008

Cansancio


Por Oliverio Girondo.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

septiembre 04, 2007

Little Room

Well you're in your little room
and you're working on something good
but if it's really good
you're gonna need a bigger room

and when you're in the bigger room
you might not know what to do
you might have to think of
how you got started in your little room.

agosto 14, 2007

In the cold, cold night


I saw you standing in the corner
On the edge of a burning light
I saw you standing in the corner
Come to me again in the cold cold night

In the cold cold night

You make me feel a little older
like a full grown woman might
but when you're gone i grow colder
Come to me again in the cold cold night

In the cold cold night

I hear you walking by my front door
I hear the creaking of the kitchen floor
I don't care what other people say
I'm gonna love you, anyway

Come to me again in the cold cold night
In the cold cold night

I can't stand it any longer
I need the fuel to make my fire bight
So don't fight it any longer

Come to me again in the cold cold night
In the cold cold night

And I know that you feel it too
When my skin turns into glue
You will know that it's warm inside
And you'll come run to me

In the cold cold night

julio 27, 2007

Fragmento

Ven a mí, alma cruel y sorda
ser adorado, suave latir
quiero sentir tu calma temblorosa
por largo tiempo entre tu abrazo dormido

En tus besos que colman de perfume
lentamente mi corazón herido
y de mi amor un último intento
suspiro, como el de una flor ebria

¡Quiero dormir!
en un letargo cual la muerte ambigüa;

imprimiré mis besos sin reparo
sobre tu cuerpo como el viento a la arena

Para ahogar mis lágrimas apaciguadas
nada iguala el abismo de tu lecho

Desde hoy con delicia he de amarte
como un murmullo lento

mártir dócil
sin culpa condenado
donde se detuvo el tiempo

Y el amor y la desilución
se encuentran para ahogar
mi rencor del tiempo dulce,
de ese romance que nunca
ha tenido una oportunidad.

Lourdes Fernandez, ex-poeta

junio 21, 2007

Sálvese quien pueda



Tengo una idea dando vueltas desde hace tiempo

¿Cómo es posible que el progreso sea tan violento?

Una flor, un árbol, un aroma, los pajaritos

Son valores que se van perdiendo de a poquito.


Hachan, tiran, rompen, sacan, ponen y hacen ruido

indignándonos con sus proyectos sin sentido

Demolieron la manzana de al lado de la plaza

para hacer un centro comercial tan grande y grasa


Sálvese quien pueda. Quien pueda que se salve.


Cambian la fachada de la casa, les da vergüenza

no nos enseñaron el valor de nuestra herencia.

La vereda, el almacén, el kiosco, los reconozco

si los quitan yo me siento sapo de otro pozo


Sálvese quien pueda. Quien pueda que se salve.


Las frutillas, los tomates, ahora no son tan ricos

porque les pusieron qué sé yo qué gen maldito

¡ah, las rosas! eran espinosas y perfumadas

ahora no te pinchan, pero tienen olor a nada.


Sálvese quien pueda. Quien pueda que se salve.


Veo, oigo, huelo, toco, siento, pienso.

junio 07, 2007

Con la frente marchita

Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita cantaba gardel
Y entre citas de borges, evita bailaba con freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte,
Pero tú no querías más amor que el del río de la plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
mándame una postal de san telmo, adiós, ¡cuídate!-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte,
Pero tú no querías otro amor que el del río de la plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
A decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del che.
Buenos aires es como contabas, hoy fui a pasear,
Y al llegar a la plaza de mayo me dio por llorar
Y me puse a gritar: ¿dónde estás?

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:no consigo olvidarte,
ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata.
Joaquín Sabina.

abril 11, 2007

Meditación en la villa

SEÑOR, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos que parecen tener ocho años tengan trece;

SEÑOR, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no;

SEÑOR, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas, de las que me puedo ir y ellos no;

SEÑOR, perdóname por encender la luz olvidándome de que ellos no pueden hacerlo;

SEÑOR, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre;

SEÑOR, perdóname por decirles "no sólo del pan vive el hombre" y no luchar con todo para que rescaten su pan;

SEÑOR, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.

SEÑOR, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos.

SEÑOR, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame.


Padre Carlos Mugica, 1972

abril 02, 2007

Niños

Por Juan Gelman.

Un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire /
y ninguno ve yo tampoco los veo /
yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos /
yo veo al niño que ve animalitos y me pregunto por qué esto pasa hoy ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? /
yo sólo sé que el niño tiene fiebre tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió pero ¿es así? /
¿hunde su alma en las cenizas de sí /
un árbol mira detrás de la ventana al sol hay sol /
detrás de la ventana hay un árbol en la calle ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón está contento y saca la mano del bolsillo abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve yo tampoco las veo /
yo sólo veo su palma abierta a la luz y él /
¿qué ve? ¿ve bueyes que tiran del sol? yo no sé nada /
no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón yo no veo nada /
no sé nada ni sé en qué día nací /
conozco la fecha pero no el día en que nací ¿o ese día es este día en que muero por enésima vez? ¿es este día en que todos los que han muerto se vuelven a morir conmigo? /
¿o yo con ellos? ¿en esta luz dulcísima y abierta? /
¿y qué hace el niño con esta luz en su palma? ¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz? ¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro? /
¿sin un amor con pena adentro? ahora pasan las cartas que nunca me escribiste hijo /
vos /
que tanto nacés de esta luz /
tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada y nunca sabré nada /
parecen pajaritos que vuelan con su serenidad astros que tiraste al aire y ninguno ve /
yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro pensabas en una vida más limpia que ésta una vida que se podía lavar tender al sol de tu bondad /
una vida llena de rostros como viajes ¿dónde están esos rostros /
esos viajes? la vida está desnuda como un mar sin orillas y no puedo volver la vida atrás llevarla hasta tu cuna ni llevarla adelante /
yo soy menos real que la mesa donde como yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana ahora un niño se le paró al lado /
saca la mano del bolsillo del pantalón abre su palma a la luz y piensa que la muerte es la muerte y no más que eso.

marzo 20, 2007

Oda a la inocencia

Te quiero desde que empecé a conocerte;
desde que supe que te hacia feliz y que te ponía triste.
Te quiero porque vos también sabés quien soy yo, y eso me llena de paz.
Te quiero porque puedo darte lo que necesitas y me siento capaz de hacerte sonreír.
No conozco todas tus hojas,
pero sé donde tenés tus raíces y ya he probado la dulzura de tus frutas.
Te quiero porque estoy seguro de que me querés.
Siempre me lo decís, siempre te lo digo.
Al amor le gustan las palabras...

Pipo Pescador.


(Dedicada a mi, que hoy estoy todo lo contrario, y no me gusta ni quiero).

marzo 12, 2007

Nature Boy

There was a boy
A very strange enchanted boy
They say he wandered very far, very far
Over land and sea
A little shy and sad of eye
But very wise was he

And then one day
A magic day he passed my way
And while we spoke of many things
Fools and kings
This he said to me

"The greatest thing you'll ever learn
Is just to love and be loved in return"

- David Bowie


Yo la escucho (gracias a vos) y vos la lees...

marzo 05, 2007

Nueva York (oficina y denuncia)

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato;
debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero;
debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
UN río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de Nueva York.
Existen las montañas. Lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría.
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos,
y dos millones de gallos,
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías,
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los inmterminables trenes de sangre
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas,
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones,
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza,
como los niños de las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte. Es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por un automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de maderas y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca

febrero 08, 2007

Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Julio Cortázar