Ven a mí, alma cruel y sorda
ser adorado, suave latir
quiero sentir tu calma temblorosa
por largo tiempo entre tu abrazo dormido
En tus besos que colman de perfume
lentamente mi corazón herido
y de mi amor un último intento
suspiro, como el de una flor ebria
¡Quiero dormir!
en un letargo cual la muerte ambigüa;
imprimiré mis besos sin reparo
sobre tu cuerpo como el viento a la arena
Para ahogar mis lágrimas apaciguadas
nada iguala el abismo de tu lecho
Desde hoy con delicia he de amarte
como un murmullo lento
mártir dócil
sin culpa condenado
donde se detuvo el tiempo
Y el amor y la desilución
se encuentran para ahogar
mi rencor del tiempo dulce,
de ese romance que nunca
ha tenido una oportunidad.
Lourdes Fernandez, ex-poeta
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