
Es tarde, la noche lo cubre todo, huele a limpio y a pañuelo perfumado, en mi bolsillo se cobija tu caricia, la sensación suavecita de un deseo tuyo tan latente y tan lejano.
Y te extraño, ahora que no estás, y sé lo mucho que te gustaría este lugar; lo mucho que disfrutarías de los sonidos del silencio que me rodea.
Trato de librarme de las palabras ajenas, que resuenan y contaminan, para llegar a vos. A que me escuches aunque sea un poquito, que huelas los besos que estoy dándote, a pesar de senderos de adoquines y cemento.
Que suerte que tengo tu perfume, aunque sea hasta mañana.
Y te extraño, ahora que no estás, y sé lo mucho que te gustaría este lugar; lo mucho que disfrutarías de los sonidos del silencio que me rodea.
Trato de librarme de las palabras ajenas, que resuenan y contaminan, para llegar a vos. A que me escuches aunque sea un poquito, que huelas los besos que estoy dándote, a pesar de senderos de adoquines y cemento.
Que suerte que tengo tu perfume, aunque sea hasta mañana.
