
Es tarde, la noche lo cubre todo, huele a limpio y a pañuelo perfumado, en mi bolsillo se cobija tu caricia, la sensación suavecita de un deseo tuyo tan latente y tan lejano.
Y te extraño, ahora que no estás, y sé lo mucho que te gustaría este lugar; lo mucho que disfrutarías de los sonidos del silencio que me rodea.
Trato de librarme de las palabras ajenas, que resuenan y contaminan, para llegar a vos. A que me escuches aunque sea un poquito, que huelas los besos que estoy dándote, a pesar de senderos de adoquines y cemento.
Que suerte que tengo tu perfume, aunque sea hasta mañana.
Y te extraño, ahora que no estás, y sé lo mucho que te gustaría este lugar; lo mucho que disfrutarías de los sonidos del silencio que me rodea.
Trato de librarme de las palabras ajenas, que resuenan y contaminan, para llegar a vos. A que me escuches aunque sea un poquito, que huelas los besos que estoy dándote, a pesar de senderos de adoquines y cemento.
Que suerte que tengo tu perfume, aunque sea hasta mañana.

1 comentario:
HASTA MAÑANA
Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.
-Mario Benedetti-
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