
Antes de la noche, mi noche
estrellada de sombras está.
Recorriendo un único nombre
que no es nombre y nada más,
que es eterno en cada día
y en cada día eternidad.
En ese ramo de esquinas
se esconde un paisaje rural
en que galopa y galopa
un espejo que al final
no es espejo, sino olas
que no agotan en el mar.
Y en el agite formado
por su manera de dar,
por sus colores primarios
que en el arcoiris no hay;
nunca la luna fue luna
en un sentido tan literal.

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