diciembre 18, 2007


En la mañana despierto solo en la penumbra
una bocanada de sangre que trato de morder
una bocanada de tristeza que me trata de encontrar.


Quisiera saber qué hacer
con esos días en que el tren está especialmente repleto
con esas personas que son como anzuelos
con los lugares que no existen más que en las ganas de recorrerlos
con las compañias agotadas
con las conversaciones mal predestinadas
y con ese espacio vacio
en que una sombra amorfa se parece a mi nombre

a veces lo esencial es callarse e irse

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