
y yo me pregunto dónde dejé
olvidado o abandonado
tanto ritual y perfume.
De colores cálidos y peluches a susurro.
Sabia complicidad:
sólo yo, acompañada de mi.
y mis tantos rostros,
y ojos,
y tan atenta a la voz
que, ahora, se anima a hablarme de nuevo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario