Todo lo que hacemos es alimentarnos los dioses, levantarnos, mi amor, altares mutuos a los horizontes. Para compartirnos, para comprendernos, para prestarnos los paseos en el subte y los abrazos; para que yo sonría por tu voluntad, para que te sorprendan tus gestos hechos carne en mí.
Todo lo que hacemos es aplaudirnos los caminos que nos trajeron aquí.
Yo me sorprendo de tenerte y me apropio de john, del sol en la última hoja del cuaderno, de la peca náufraga en la espalda de arena.
Yo te vendo; por menos de nada, por rubores de pupila a rodolfo, a oscar con su retrato infinito, a la luna gitana. Nos regalamos el futuro, nos lo prestamos siempre hasta mañana y mañana es la semana que viene.
Todo lo que hacemos es atarnos un hilito a las muñecas; de la tuya blanca a la mia, a los sábados a la tarde, a las películas viejas, a los lagos, a las posibilidades; ¡siempre a las posibilidades!
Jugamos a extrañarnos y es así: yo pienso que no te puedo ver y vos creés que estamos tan lejos, y al hablarnos, al besarnos otra vez se nos empañan las manos por las distancias sufridas.
En fin, nos mentimos lo imposible para sabernos mortales, falibles, enanos y luego es tan liviano tocarse, verse, lamerse.
Lo único que hacemos es remendarnos, vestirnos de colores, reconocernos propios, elegirnos.
Nos regalamos pero en silencio, nos derrotamos. Nos dejamos ser sin dejarnos ir. Para no olvidar la noche anterior, para no borrar nunca el día por venir. Y es lo único, corazón, que hacemos pero lo hacemos tan, tan bien.
febrero 17, 2007
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1 comentario:
Me parece preciosa, una descripcion exacta del arte de querer ser dos, sin dejar de ser uno,de disfrutar el hoy sin dejar de soñar con un mañana en el que tambien se sigan eligiendo y extranando todos los dias. Resume poeticamente palabras, muchas veces usadas, dandoles un sentido autentico.
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