enero 27, 2007

Desilusión

La apatía me consume.
Se fue chamuscando lo que tengo dentro
muy lentamente.
Pero ahora ya es tarde,
ya no te creo más.

Lograste lo que nadie pudo
ni siquiera la crueldad agazapada en cada esquina del mundo
con ojitos inocentes que mueren de hambre
y mi oportuna sensibilidad para mirar.

Me repugna tu ambigüedad,
tu patética condescendencia
sólo por el hecho de que llevás pantalones.

1 comentario:

Abril dijo...

Sinceramente, me parece hermosa, muy bien titulada ya que el titulo y el texto cuentan lo mismo.