Cierro los ojos
y pienso en el hombrecito
arriado por dos cuervos
rumbo a las montañas
pienso en el frío de los picos nevados
y en el plumaje de los cuervos
sombra
tiñéndose de escarcha
Pero pienso sobretodo en el hombrecito
con su sombrero
y en mí
en no atreverme a quebrar el poema
en las ausencias que me pueblan
en lo que sobra de mí
en las estatuas de los parques vacíos después de la lluvia
Pienso que el hombrecito
no tiene miedo
que no va a morirse
que no deseará morir
Abro los ojos
y ya no pienso en el hombrecito
con su sombrero y sus lentes ridículos
ni en los cuervos
ni en las cumbres nevadas
Pero pienso en mañana
en la humedad
en el polvo acumulado en los rincones
pienso en la inmortalidad
en piscinas colmadas hasta el borde
Pienso en mí
en el devenir inevitable de los cuerpos en sombras
Entonces cierro los ojos
y pienso en el hombrecito
arriado por dos cuervos
rumbo a las montañas
febrero 04, 2008
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