enero 01, 2008


¿Quién vigila que el jardín permanezca?

Tan frágil, así, como es.

¿Quién observa?

que las lágrimas no acaben por brotar de la tierra
de las macetas de barro transpirado,
como agua hirviendo
urgida por ser.

¿Quién observa?

que esos pajaritos se vuelen ofendidos
o se mueran por la impotencia
de contemplar lo que es.
A canto de libertad encerrada,
del yugo de ayer, que es también de hoy,

que sucede, que está, que existe,
y con la simpleza brutal de cualquier mirada de niño.

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