
Así
abierto
rendido a la vida en sí misma
mojado hasta los codos gastados
a la deriva de llevarnos en andas
en las manos arrugadas
así como la vejez se lleva mi nombre
al huerto del ya lo ví
solo
como dos sillas que se miran
un hombre encerrado en una lonchera
colgando de un conjunto de lucecitas
colgando como un hombre sin estrellas
Así
hambriento
herido por lo ojos del mañana
soldado de un sonido repetido
Reciclando
babeando en la orilla del recuerdo
desenchufándolo todo
Así
colgando como un hombre sin estrellas
Huyendo del aire
rehuyendo del aire
como jugo de paragüas

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