¿Debo hallarme en tierra de nadie?,
donde la lengua madre calla hasta en canciones;
pero tres docenas de facturas (de confitería bien, claro) para el breakfast.
Y la estafa nuestra de cada día,
pero eso sí,
con flores frescas sobre el escritorio
y alfombrado azul.
No vaya a ser que tengamos idiosincrasia.
agosto 26, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario