La ciudad con su terremoto de vehículos
lo inunda todo
el ensordecedor tintinear de los semáforos
nos rodea la cama
y nuestros cuerpos en esta cama
y no importa cuán alto
en un octavo, un noveno piso
agitemos estos cuerpos encendidos
bajo la madre de las estrellas
no sobreviviremos las barreras del sonido
ni su tendero de espadas
Cómo explicarle a la noche
este silencio que somos
aunque no pueda oírnos.
junio 25, 2007
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