marzo 20, 2007

Cuestiones

Tenía un alma para entregarte, lo juro.
Una inocencia tan real que ibas a contagiarte.
Una pintura naif en mi pared para ir a sentarnos con las piernas colgando de la luna y nadar en un cielo algodón de azúcar.
Iba a invitarte a rozar a contrapelo la piel de un durazno redondo
y a reírnos mojados en un néctar tan dulce y fresco,
como alguna vez fui yo.

No hay comentarios.: