"Pedime que me quede" le dijo, claro como un cartel de letras rojas, de bermellón sangre, de desesperación, de necesidad.
Y, es sabido, la voluntad sabe mejor cuando se da, cuando no se pide.
Que agradable (para mi inocencia) que, juntos, se hayan ido.
marzo 09, 2007
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