Detrás de mi ventana
hay miles de ovejas grises
que lloran
mientras flotan
a kilómetros de distancia
sobre mi cabeza.
Detrás de mi ventana
estoy yo;
hay un espejo
estoy yo,
mojándome, cayéndome,
poniéndome de pie empapado.
Mirándome mirarme
seco del otro lado
escribiendo estúpidos puentes
sabiéndome a salvo,
sabiendo que no hay nada más porque escribir
que yo del otro lado.
febrero 27, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
Excelente.
Publicar un comentario