febrero 07, 2007

El rito

Recordarme no decir;
que la poesía no ha salvado
a nadie nunca

cerrar los ojos
mientras escribo
lo que no parquizará
ningún cementerio

ni convertirá autómatas portátiles
en vomitadores de conejos

Será sólo egocentrismo
disfrazado de métrica; como un dolor de cabeza perfumado;
como una marca de nacimiento, una imborrable marca del esfuerzo vital primario;

Recordarme no conformar a las sombras
de mi entraña demandante
con bocados
de sílabas estancadas en el lodo

que todo lo que fue dicho
arrincona lo que queda por decir

bajo la mirada calcinante del silencio
que resquebraja la tierra
y abre surcos en la superficie de esta esencia mía

que no he podido salvar todavía,

que aun no sé si soy yo.

1 comentario:

Abril dijo...

Es preciosa sin duda. Sobre todo porque creo que la poesia siempre nos salva, ya sea porque la inventamos o porque la leemos.